Pinto lo que las palabras no alcanzan a decir.
Más de quince años de oficio, color y búsqueda. Esta es mi historia.

Hace más de quince años que dedico mi vida al color.
Empecé pintando para mí, casi en secreto, buscando una manera de decir lo que no encontraba en las palabras. Con el tiempo entendí que ese gesto íntimo podía convertirse en un lenguaje compartido.
Trabajo entre el lienzo, el mural y el objeto. Me interesa el arte que se integra a la vida: una obra que cambia la energía de una casa, un mural que transforma una empresa, una taza pintada a mano que acompaña las mañanas.
«El que pinta con el corazón, crea con el alma.»
Un recorrido hecho de capas
Los primeros gestos
Dejo el diseño gráfico para dedicarme por completo a la pintura.
Primera muestra individual
«Territorios» reúne mi obra abstracta en una galería de Buenos Aires.
Del lienzo al muro
Comienzo a trabajar murales y arte a gran escala para espacios y empresas.
El estudio abierto
Abro mi estudio a talleres y clases para compartir el oficio.
Arte que habita
Obra, objeto y enseñanza conviven en una misma práctica cotidiana.
Una base construida con oficio
Profesorado de Artes Visuales
Conservatorio de Artes «Mabel Blanco»
Obra exhibida en
- Palacio Barolo— Buenos Aires
- Casa de la Cultura de Ramos Mejía— Ramos Mejía, Buenos Aires
- 365 Expo
- «Pintar», de Ezequiel Orué
- Lazo Rosa— Misiones
Gesto honesto
Cada obra nace de un movimiento sincero, sin artificio.
Belleza cálida
Una paleta de tierra, fuego y luz que abraza el espacio.
Arte que habita
Creo para que el arte viva la vida cotidiana, no solo la galería.
Historias que el arte dejó escritas.

“La obra de Ruth transformó por completo la energía de mi living. No es un cuadro, es una presencia.”

“Trabajar con Ruth en el mural del lobby fue una experiencia impecable. Entendió el espacio como pocos.”

“Sus talleres son mucho más que aprender a pintar. Son un espacio para reencontrarse con una misma.”